martes, 4 de enero de 2011

TRES TRISTES TIGRES


En estos tiempos en los que salir de la crisis es prácticamente el primer objetivo en nuestro día a día y donde cada uno hace lo que puede, parece increíble que Ángeles González-Sinde, ministra de cultura, antigua directora de la Academia de Cine y promotora de la desaprobada 'ley Sinde', haya sido capaz de promulgar una ley en la que puedan cerrar una web de internet sin pasar por el juzgado ni la policía. Pregunto: ¿esta gente no criticaba este tipo de cosas cuando gobernaba Franco?

Por otro lado, un tal Alejandro Sanz, que cobra sobre el millón de euros por concierto y al que admiro mucho su trabajo, apoya este tipo de leyes porque así se evitan las descargas de internet cuando le plazca al ministerio de cultura. Y bueno, piensa que así apoya a los músicos que están empezando. Hace un tiempo, hablando con un amigo que comienza en esto de la música, me comentó que su disco se vendía en el Fnac. De 10 € que costaba el CD, el grupo, que lo componen 4 miembros, recibía 1 €. Aunque parezca increíble, es totalmente verídico. Y ahora pregunto ¿la gente que empieza gana más por las ventas que por los conciertos? No lo creo. Es más, agradecen en gran medida que se difunda su trabajo lo más rápido posible para poder ser contratados en varios locales. Pero claro, es más cómodo seguir ganando dinero desde el sofá...

Y por último, tenemos a la SGAE, sí. Esa sociedad que de forma aún sorprendente sigue cobrando canones por la compra de productos como cd's virgenes, pen drives, impresoras... aunque sean para guardar tus fotos o imprimir tus trabajos. Esa sociedad que impone a los peluqueros y hosteleros una tarifa por encender la radio. Esa sociedad que, en fin, que más voy a decir. Esta ley hubiera sido magnífica para lo que ellos 'defienden': además de cobrarte canon por si incurres el delito, aún cometiéndolo, no tienes ni oportunidad de defenderte y recibes esa severa multa. Hubiera sido un poco dictatorial esto ¿no?

Daremos las gracias a algunos políticos que, con algunas artimañas bastante discutibles, consiguieron derogar esta 'ley Sinde' que no deja contentos a algunos políticos, algunos autores y algunos ladrones. Está claro que las leyes necesitan un cambio en cuanto a nuevas tecnologías se refiere, pero este no es el camino. Hay muchos otros más factibles, razonables y de futuro. Ellos también lo saben.

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